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El Ifapa investiga el almendro en Andalucía para ofrecer las condiciones óptimas para aumentar su rentabilidad

 

 

 

Las producciones en zonas como California o Australia son 20 veces (2.000 Kg/ha.) superiores a las que se han producido tradicionalmente en Andalucía

El Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) trabaja desde hace más de 15 años en la investigación, la transferencia y experimentación de los frutos secos, a través del Transforma de Fruticultura Mediterránea, coordinado por el investigador, Octavio Aquero.

Con este proyecto se pretende contribuir a la expansión de los frutales de carácter mediterráneo como son los frutos secos, de forma sostenible y mejorar la rentabilidad de las explotaciones. El proyecto abarca frutos secos como el nogal, pistachero y, sobre todo, el almendro, cultivo leñoso que ocupa el segundo lugar en extensión en Andalucía detrás del olivar.

En los últimos años se ha producido una creciente demanda e interés por este cultivo, en parte debido a la subida de los precios de la almendra, que lo hace atractivo, y que permite a los agricultores nuevas técnicas e invertir en su producción.

Ifapa cuenta con 24 fincas experimentales o campos de ensayos distribuidas en todas las provincias andaluzas, excepto en Cádiz y Jaén.
 
“Intentamos dar respuesta a las necesidades de los agricultores, estudiando el comportamiento de las variedades y de los patrones, el sistema de formación y poda, el control de enfermedades, etc.”, -explica Arquero-. ”Esas líneas son las que actualmente más condicionan el cultivo, más demandan los agricultores y, por ello, son las que más tiempo les estamos dedicando”.

También tienen otra línea de trabajo: la densidad o marco de plantación. Actualmente los marcos son convencionales, con una densidad de población de unos 200 árboles por hectárea. Y ahora se están probando marcos más intensivos, con mayor número de árboles por hectárea. Desde 200 a 2.300 árboles/hectárea para analizar su comportamiento y cual sería el manejo de esa densidad en la plantación.

El coordinador del proyecto también destaca además de la vertiente de experimentación, la de transferencia o formación. Organizamos directamente por el IFAPA unas 14 jornadas dedicada a agricultores y técnicos. Y un curso de especialización dirigidos a técnicos con el objetivo de formarlos y hagan un asesoramiento directo a los agricultores, señala.

El almendro es un cultivo leñoso y para que los resultados puedan ser fiables como mínimo se necesitan de 4 a 5 años de recopilación de datos. Por lo tanto, son trabajos de larga duración. La actividad investigadora del Ifapa en los frutos secos empezó en el año 2000, plantando los campos de ensayos, pero las labores de experimentación son lentas.

Destacan los resultados de las primeras líneas que se iniciaron en el comportamiento de las variedades, con sistemas de formación y poda. También se han realizado diversas publicaciones y cursos, muy útiles para el agricultor.

Cultivo marginal

Una parte importante de la superficie dedicada al cultivo tradicional del almendro ha sido durante años un cultivo muy marginal, al estar ubicado en zonas con grandes deficiencias, en suelos muy pobres, poco profundos; con unas condiciones climáticas muy extremas, donde se producen importantes heladas, que ha provocado un nivel productivo bajo, de escasa rentabilidad, que no alcanzan los 150 kilos por hectárea de almendra grano.

Esta escasa rentabilidad destaca frente a los países donde el cultivo se hace en las condiciones adecuadas, bajo riego, como California o Australia, donde se alcanzan unas medias de producción de 2.000 ó 2.500 kilos por hectárea, casi 20 veces más.

Arquero explica que “en España se pueden hacer mejoras en las técnicas de cultivo para hacer frente a esas condiciones marginales, de falta de suelo y de extremas condiciones climáticas”.

En los últimos años, el incremento del precio de los frutos secos en general, ha provocado que se expanda a zonas donde no se cultivaban tradicionalmente, con mejores condiciones de suelo y de clima. El cultivo en condiciones adecuadas ha provocado un aumento de la rentabilidad. En plantaciones relativamente recientes se ha alcanzado producciones superiores a los 1.000 - 1.500 kilos por hectárea, si cuentan con las dotaciones de riego adecuadas.

Con dotaciones de riego superiores a los 1.500-2.000 de metros cúbicos por hectárea y año se pueden alcanzar producciones superiores a 1.500-2.000 kilos por hectárea, estas dotaciones de agua de riego son las que habitualmente están disponibles para los agricultores, según explica Arquero.
    
El aumento de la producción se debe a que el agricultor se ha dado cuenta de que si se cultiva en las condiciones adecuadas se pueden alcanzar producciones importantes. También por desgracia hay cultivos con problemas en los precios, como el olivar (excepto en las dos últimas campañas), cultivos herbáceos extensivos con baja rentabilidad que hacen al almendro más atractivos, aunque no sabemos lo que pasará en 4 ó 5 años, añade.

Además se da la circunstancia de que los frutos secos y el almendro se compatibilizan muy bien con el olivar en cuanto a la maquinaria que necesita y al calendario de las labores de cultivo.

El coordinador de proyecto hace hincapié en que los cultivos leñosos son plantaciones que se hacen para 20 ó 30 años, por lo que si cometemos un error inicialmente lo podemos estar pagando durante todo ese tiempo, porque las actuaciones que se hagan en plantación deben hacerse bien, no se deben escatimar en el precio de las plantaciones porque eso lo vamos a estar pagando durante los 20 ó 30 años que nos duren la plantación. “Hay gente que por ahorrar compra plantas de mala calidad y eso repercute en la entrada de la producción. También repercutirá las labores previas que se tienen que hacer en el suelo”, señala.

Precios de la almendra

Las previsiones apuntan a que los precios de la almendra no se mantendrán tan altos. El precio medio de la almendra en los últimos diez años ha estado en torno a los 3-4 euros por kilo de almendra grano y actualmente se encuentra a más de 7 euros. Estas cotizaciones según los expertos no se van a mantener. “Tampoco sería bueno porque eso repercutiría en la demanda. El consumidor con precios tan altos no consumiría el producto. Parece ser que la tendencia a medio plazo es que se mantenga en una horquilla de 3, 4 y 5 euros”.

Si se paga 3-4 euros y somos capaces de sacar los 1.500 euros por hectárea, estaría hablando de más de 3.500 euros por hectárea.